“Su hijo no puede regresar al aula hasta que reciba atención médica por hiperactividad.”
“Su hijo necesita una evaluación por parte del psicólogo escolar.”
“Si ha escuchado alguna de estas afirmaciones antes, o si han identificado a su hijo con este problema, hay algunas cosas que debe saber.
No existe un conjunto de pruebas clínicas que pueda diagnosticar objetivamente el Trastorno por Déficit de Atención.”
“En cuanto al Ritalin, ¿sabía que si su hijo ha tomado Ritalin después de los 12 años, no será considerado apto para servir en las Fuerzas Armadas porque (según los reclutadores del Ejército) el medicamento puede causar una alteración cerebral potencial?” “¿Te das cuenta de que en algunos distritos escolares, casi la mitad de los niños son etiquetados con problemas de conducta? ¡No estás solo y tu hijo tampoco!”
Es momento de que te hagas un par de preguntas a cerca de la hiperactividad.
¿Deberías arriesgarte a medicar a tu hijo con fármacos que podrían alterar su cerebro por la posibilidad de que sean útiles?
¿Los riesgos de problemas en la química del cuerpo superan los beneficios posibles?
Si no te sientes a gusto tomando esos riesgos con tu hijo, entonces dile a tu médico que deseas que tu hijo solo reciba medicamentos que sean absolutamente necesarios.
¿Podrías lograr modificaciones en el comportamiento de otra manera? Voy a responder «¡Sí!» Analicemos algunos aspectos de estilo de vida que influyen en el comportamiento de los niños:
Primero que nada… está la televisión. El estadounidense promedio ve 6 horas de televisión al día, algo smililar con muchos otros países. ‘Esto es sedentario y sobreestimulante, transmite mensajes negativos. Limita a tu hijo a no más de 2 horas (preferiblemente menos) de visualización diaria. Saca la televisión de la habitación de tu hijo y no la utilices como niñera. Lo mismo aplica para los juegos de computadora. ¿Por qué no envías a tu hijo a tu gimnasio en el jardín para un poco de juego físico a la antigua? O mejor aún, ¡únete a él!
Otra cosa que observar para ayudar a calmar la hiperactividad
Un programa nutricional efectivo siempre es una buena línea de defensa. Trabaja realmente para mejorar la dieta de tu hijo. Insiste en que tu hijo consuma frutas y verduras. Elimina el azúcar, la harina blanca, los aditivos químicos, la comida rápida y los conservantes tanto como sea posible.
Sustituye los refrescos, Kool-Aid y otras bebidas azucaradas por abundante agua pura. Deja de usar Happy Meals, dulces o galletas como recompensas. Intenta reemplazarlos por premios no tóxicos, como una visita al zoológico, un proyecto artístico o una lectura de cuentos.
Si tu hijo necesita empastes dentales, pide a tu dentista que sustituya un compuesto económico o porcelana por empastes de mercurio (plateados). Los empastes de mercurio son tóxicos para el cuerpo. No te dejes engañar si él intenta insistir en que los empastes de amalgama plateada son seguros. Asegúrate de que tu hijo duerma 8 horas o más. Estudios reales demuestran que los niños necesitan entre 10 y 11 horas de sueño. Además, estas investigaciones muestran claramente que un niño con privación de sueño es más irritable y presenta más problemas de comportamiento.